El Aloe Vera

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HOJA NATURAL Y ECOLÓGICA DE ALOE VERA

 

 

LA MEJOR HOJA FRESCA DE MADRID

Hablemos de la planta

El Aloe Barbadensis Miller o Aloe Vera como se conoce popularmente es una planta milenaria que crece espontáneamente en áreas cálidas del planeta, de la familia de las liliáceas, clase monocotidelónea, del género aloe, cuya especie es vera y de sinónimo barbadensis. Todos términos científicos que a priori no nos dicen mucho, si no conocemos el reino vegetal que es al que pertenece.

Esta planta ha demostrado poseer importantes propiedades curativas y nutricionales, además de tratarse de un efectivo e increíble producto de cosmética; pocas de las especies vegetales conocidas proporcionan tal cantidad de beneficios para la salud de nuestro organismo.

La palabra Aloe proviene del vocablo hebreo alloeh y significa << sustancia amarga y brillante >> mientras que la palabra vera tiene su origen en latín y quiere decir << verdad >>, así pues podemos definir que la << amarga y brillante verdad >> nos regenera y devuelve la salud. Cito sólo uno de sus nombres por ser el más conocido, ya que existen muchas variedades de la especie y otros tantos nombres más.

 

DESCUBRIENDO PROPIEDADES

Son numerosos los estudios que hablan de los múltiples beneficios de esta planta para el ser humano y los animales. Se ha demostrado que los pacientes cuyas heridas se han tratado con aloe vera mejoran con más rapidez y les quedan menos cicatrices que los que siguen un tratamiento médico convencional.

El doctor Guunar Gjerstad, y su equipo en la Universidad de Texas, descubrió en 1951 los principales elementos inorgánicos presentes en el aloe; calcio, cloro, sodio, potasio, magnesio y manganeso., aunque ninguno de ellos parecía ser responsable de sus espectaculares efectos terapéuticos. Posteriormente centró su atención en los aminoácidos y observó en el aloe 18 de los 22 aminoácidos que se hallan presentes en el organismo humano y 7 de los 8 que se consideran esenciales Más adelante y en colaboración con el doctor Bouchey, descubrió que una sola cucharada de pulpa de aloe vera contenía más de 75 componentes químicos distintos, y en cantidades iguales o superiores a un miligramo. A partir de este hallazgo, ambos decidieron estudiar su contenido vitamínico, y encontraron vitamina B1, niacina, vitamina B2, B6 y colina.

 

CONSIDERACIÓN ACTUAL

Se han constatado de forma definitiva dos realidades. La primera que la variedad de los

componentes y elementos, además de los nutrientes, que se hallan presentes en el aloe no se encuentran siquiera en las especies vegetales más complejas. Y la segunda, que la unión de todos estos componentes es lo que le da al aloe unos efectos terapéuticos únicos que lo convierten, entre otras de sus inumerables cualidades, en el mejor cosmético natural.

 

Sus más de 160 elementos diferentes hacen de esta maravillosa planta, por avanzar un ejemplo de sus numerosas virtudes, un activador de la circulación, gracias a una sustancia llamada acemannan en su acepción original y traducida como acemanano. Este componente del aloe provoca, básicamente, que se abran los capilares, con lo cual la sangre circula mucho mejor, ayudando así a desintoxicar el organismo.

 

Vitaminas.- Betacaroteno Vitamina B1, Vitamina B2, (Provitamina A), (Tiamina), (Rivoflamina), Ácido Fólico Vitamina C, Vitamina B3, Ácido Ascórbico, Niacina, Vitamina B6, Vitamina E, Colina, (Piridoxina), (Tocoferol)

 

Minerales.- Calcio, Magnesio, Cobre, Sodio, Hierro, Manganeso, Potasio, Cinc, Cromo, Germanio.

 

Aminoácidos esenciales y no esenciales.- Lisina, Treonina, Valina, Metionina, Alanina, Leucina, Isoleucina, Fenilalanina, Triptófano, Cistina, Histidina, Arginina, Hydroxypolina, Ácido aspártico, Tiroxina, Serina, Ácido glutamínico, Prolina, Glicina, Glicocola.

 

Antraquinonas.- Aloína, Isobarbaloína, Barbaloína, Ácido crisofánico, Ácido cinámico, Emodina de aloe, Éster de ácido Cinámico, Antraceno, Antranol, Ácido aloético, Aceites etéreos, Resistanoles.

 

Monosacáridos y polisacáridos (azúcares).- Celulosa, Glucosa, Manosa, Galactosa, Aldonentosa, Fructosa, Arabinosa, Xilosa, Glucomamano, Acemanano.

 

Encimas.- Oxidasa, Amilasa, Catalasa, Lipasa, Alinasa.

 

Esta planta, generosa por excelencia, nos ofrece todo lo que posee para ayudar a nuestro organismo a restablecerse y a armonizarse. El aloe vera contiene más de 80 componentes nutricionales en los tejidos identificados por los científicos. La lista de minerales, aminoácido y vitaminas resultante le otorgan un importante papel como complemento nutricional, al que se puede recurrir en estados carenciales, o simplemente como preventivo.

 

LOS ANTIOXIDANTES

 

Abundan las pruebas que demuestran que los nutrientes antioxidantes, entre los que se incluyen las vitaminas C y E, los carotenoides, el selenio y el cinc, desempeñan las siguientes funciones: previenen las enfermedades relacionadas con la vejez, estimulan el sistema inmunitario, y protegen el cuerpo de las disfunciones orgánicas y las infecciones que pueden conducir a una muerte prematura. Además, protegen el sistema nervioso y el cerebro de las lesiones oxidativas vinculadas a la pérdida de la memoria. Operan en la base del reloj biológico, previniendo, o por lo menos retrasando, las lesiones que se ocultan tras el envejecimiento.

En el nivel celular, los antioxidantes son los defensores de la vitalidad, gracias a la efectividad con la que combaten los fragmentos de oxigeno llamados radicales libres u oxidantes.

No me voy a extender en más. Pero hay que decir que muy importante también son las enzimas, las vitaminas, vitaminas del grupo B, B12, C y otras muchas otras de las que podréis informaros en el campo de “Vitaminas”. La vitamina E, o tocoferol, es fundamental para evitar la oxidación producida por los radicales libres, manteniendo la integridad de las membranas celulares. También tiene un papel muy importante a la hora de proteger contra la pérdida de vitamina A y C. Alivia la fatiga, previene y disuelve los coágulos sanguíneos, y retrasa el envejecimiento celular, motivo por el cuál es muy útil para mantener el cuerpo y la piel más jóvenes. Además, junto a la vitamina C, ayuda a combatir las infecciones. Sin embargo, si se toma en forma de complemento vitamínico, debe iniciarse el tratamiento de manera gradual, ya que en dosis excesivas puede aumentar la presión arterial.

 

LOS MINERALES

 

Son más de 20 los minerales que se encuentran en la planta del aloe, y todos ellos son de vital importancia para el desarrollo y mantenimiento de un cuerpo saludable. Ya los hemos visto en el cuadro anterior, solo destacar el Germanio que es el prácticamente desconocido por muchas personas, sus principales propiedades son: Potencia el flujo de oxígeno en las células con carencias. Adapta y normaliza las células del cuerpo.

Se ha comprobado que en algunas patologías como el cáncer, estimula el sistema inmunológico y colabora en la producción de sustancias que son capaces de destruir las células cancerígenas. Aumenta la capacidad mental ya que manda más oxígeno al cerebro. Desintoxica y favorece la eliminación de toxinas y metales pesados del cuerpo. Es un catalizador inmunológico, ya que ayuda a convertir los macrófagos inactivos en células cien por cien activas.

 

LOS MONISACÁRIDOS Y POLISACÁRIDOS (AZUCARES)

 

Ha quedado demostrado que estos azúcares son los que otorgan a la planta muchas de sus virtudes, y queda clara la capacidad que poseen en la estimulación del sistema inmunitario así como utilidad, apuntada en las últimas investigaciones como el cáncer o el sida. El acemanato ha demostrado su capacidad de regeneración de los tejidos dañados a la vez que facilita la creación de células fibroplásticas aumentando la actividad metabólica y la reproducción celular, que son pasos fundamentales en el proceso curativo.

 

LOS AMINOÁCIDOS

 

El aloe vera contiene 7 de los 8 aminoácidos esenciales para el cuerpo y 18 de los 22 considerados como sucundarios. Así por citar sólo tres de ellos, la lisina ayuda a controlar el herpes simple; la arginina ha demostrado poseer sobresalientes cualidades paliativas en los casos de artritis reumatoide; y el triptófano es importante por que ejerce una poderosa acción como antioxidante, y también se trata de la materia prima a partir de la cual el organismo fabrica un neurotransmisor – la serotonina- y una hormona – melatonina -, que es la inductora del sueño.

 

LAS ATRANQUINONAS

 

Las antranquinonas cubren un importante espectro de funciones. Se conoce que son potentes antibióticos y que tienen importantes propiedades bactericidas y antivíricas, pero de manera simultanea funcionan como analgésicos y por tanto, resultan sumamente útiles a la hora de quitar el dolor.

Y que tenemos de la piel sana, veremos…

 

PIEL SANA

 

El ácido crisofánico es un derivado de la emodina del aloe y se ha empleado en tratamientos de enfermedades dermatológicas, como por ejemplo la psoriasis, y contra algunos hongos cutáneos, por ser un poderoso fungicida de la piel.

 

El ácido cinámico tiene cualidades fungicidas y funciona como un potente limpiador. Y el Éster de ácido cinámico resulta valioso por sus cualidades para descomponer los tejidos necróticos, y también por sus eficaces propiedades para calmar el dolor.

 

La lignina es una sustancia celulósica que permite la fácil penetración del gel y facilita el transporte de otras sustancias. El poder de penetración del aloe a través de las distintas capas de la piel y de diversos tejidos se debe a la lignina y a otras encimas. Esta capacidad es especialmente extraordinaria cuando se deben tratar hematomas o heridas que se encuentran en lugares donde los medicamentos de uso tópico no tienen acceso. En cuanto a la actividad antibacteriana y antigermicida en general, la lignina resulta muy eficaz contra una gama extremadamente amplia de microorganismos perniciosos.

 

Las saporinas son glucósidos que poseen una efectiva cualidad limpiadora y antiséptica, al mismo tiempo que actúan sobre la piel como suavizantes naturales.

 

El agua, un componente esencial de la planta. El agua actúa de manera esencial, como conductor de los ingredientes biológicamente activos. Pero no se trata solo de un simple disolvente para la moléculas orgánicas, como los polisacáridos, sino que interviene de forma significativa en las relaciones entre los azúcares y los doscientos componentes activos del gel.

 

Pero bueno… una planta que cura muchas, muchísimas dolencias y problemas corporales. Yo no lo podía creer. Aúnque la planta del Aloe Vera está muy documentada, no solo avalada por científicos con nombre y apellidos, no solo por universidades, no solo por distintos países, culturas y religiones, sino que también tiene historia, veamos un poco de ella.

 

EL ALOE EN LA HISTORIA

 

Los egipcios aprovechaban las virtudes terapéuticas y cosméticas del Aloe Vera, como demuestran las traducciones de los jeroglíficos inscritos en los papiros, donde se explica que los sacerdotes utilizaban esta planta para preparar sus remedios medicinales.

 

Los musulmanes lo consideraban un símbolo religioso y a quienes peregrinaban a la Meca, se les concedía el privilegio de poder colgar un aloe en el umbral de su puerta. En Europa, en la época de la peste, se quemaba esta planta en las plazas públicas para higienizar y desinfectar.

 

El evangelio por su parte, nos relata que el cuerpo de Jesucristo fue ungido con aloe y mirra. Los asirios utilizaban el aloe como bebida para solucionar problemas digestivos, ulcerosos, llagas y eliminar gases. En Asia, los primeros en utilizar el aloe fueron los chinos. Los criollos de Haití llamaban al Aloe Planta de la Eternidad y la utilizaban en rituales de sanación del cuerpo, el alma, y la mente, cada paciente tenía su tratamiento individual y personalizado. Desde Platón que cita su uso en la mítica Atlántida, hasta Yucatán y las civilizaciones Maya y Tolteca, hasta la antigua Sumeria donde se describe en unas tablillas de arcilla halladas en unas excavaciones en la ciudad de Nippur se describen los poderes de curación del Aloe en cuestiones estomacales, las coincidencias descritas a lo largo de la historia hacen del Aloe un caso único y singular de su utilización durante siglos y un sinfín de culturas, gracias a su eficacia contrastada. La primera mención de esta planta de la que se tiene conocimiento se recoge en el Libro de los Remedios del papiro Ebers, un tratado médico del siglo XV a. de C., corresponde a la dinastía XVIII, cuyo original se encuentra en la universidad alemana de Leipzig. En este documento se recogen unas novecientas recetas que detallan las dosis y elementos necesarios para tratar las enfermedades correspondientes, siendo más de una docena las fórmulas medicinales en las que el aloe forma parte de su composición.

 

Además se empleaba en los preparados de los compuestos de cosmética, ya que lo consideraban una ayuda inestimable para la belleza y tersura de la piel, encontrándose referencias al uso que hacían de esta planta las reinas Nefertiti, Nefertari (mujer del gran Ramses II), y Cleopatra de las que se dice que empleaban esta planta para su uso diario en los tratamientos de belleza.

Por otro lado, las paredes de los templos egipcios estaban llenas de representaciones de la planta del aloe, sobre todo los laterales de las tumbas de los gobernantes, ya que además de los poderes curativos de la planta, el aloe era también venerado por sus poderes espirituales. A título de curiosidad citaré que las hojas de aloe las colgaban de las puertas de las casas egipcias como símbolo de protección, que era costumbre regalar a los novios que se iban a casar una planta como símbolo de fertilidad, y que en la inaguración de los comercios también estaba presente una planta de aloe en un lugar preferente para simbolizar la buena suerte.

 

También se utilizó en la antigua Grecia. A finales del siglo IV y a principios del III a.de C., Hipócrates (460-357 a de C.) lo menciona en muchos de sus tratados medicinales. En uno de ellos hace una completa descripción del aloe que denomina el alloeh, afirmando que provenía de Asia y detallando su capacidad como anti inflamatorio, desinfectante y eficaz regenerador de la piel. El filósofo y naturista Tirtamo de Lesbos conocido como Teofrasto, sitúa la planta en la India, Arabia y China, la llama erigium en su tratado sobre las vegetaciones. El médico Dioscórides (41-68 a. de C.), dedica en su obra De Materia Médica el primer libro de botánica medicinal que se conoció en nuestra era, resaltando sus propiedades medicinales para el tratamiento de heridas, problemas gástricos e incluso fatiga, insomnio hemorroides, dolor de cabeza, enfermedades bucales, contra la caída del cabello, molestias en los riñones, quemaduras en la piel etc…Esta obra fue ilustrada con dibujos a todo color por un discípulo bizantino. Actualmente se encuentra en la Biblioteca Nacional de Austria, en Viena, bajo el nombre de Codex Anicine Julianae, y ha sido durante más de 1.500 años el libro de botánica medicinal más importante de Occidente.

 

 

EL ALOE PARA SANAR A LOS ANIMALES

 

El gel se usa muy a menudo para curar heridas en los animales de granja. Cuando se hacen cortes y

no se puede llevar de inmediato el animal al veterinario, se usan las hojas del aloe para desinfectar la

herida, previamente se lava esta con agua y jabon. Las propiedades del gel hacen que la inflamación

baje, que se desinfecte la zona afectada y que la herida cicatrice sola, dejando marcas minúsculas y

a veces (según sea la herida), que no quede siquiera cicatriz.

 

El uso tópico para nuestras mascotas es normal en algunos centros veterinarios, se suele administrar

en forma de aerosol. Va muy bién contra parásitos tanto externos como internos. Se utiliza en muchas

ocasiones para eccemas, psoriasis en la piel y picadura o comezon, para paliar el picor. Tiene efecto

calmante, un poco parecido a la aspirina, ya que quita el dolor y el picor.

 

También esta indicado contra las picaduras de los insectos y si se administra por el cuerpo de un animal

o una persona, tiene efecto antimosquitos.

Beneficia a los animales tanto a nivel nutricional como inmunitario y no tiene contraindicaciones con los

medicamentos que le tengas que suministrar.

 

SE PUEDE COMER Y BEBER

 

La planta del aloe es comentible, solo hay que pelarla y quitar el líquido amarillo llamado Aloína. Este

líquido no se debe comer ni beber. En grandes cantidades es tóxico y es perjudicial si se consume así.

Al abrir la hoja y quitar la parte verde, es decir la piel, extraemos el gel y lo lavamos bajo el grifo. Si lo

hacemos así, podremos comer el gel en la cocina,ya que como verás más adelante existen platos en

restaurantes cocinados con Aloe Vera, y van muy bién para el tracto intestinal ya que lo límpia y ayuda

a hacer mejor la digestión. Cuando comemos en exceso es recomendable beber un poco de aloe mez-

clado con la fruta o frutas que te gusten ya que por supuesto también se puede beber. Tomarlo en

zumo es delicioso en cualquier época del año, más en verano.

 

Lo anterior dicho puede parecer obvio, pero es una aclaración que tenemos que hacer. Si uno se come

un melon, seguro que no se come la cáscara. Aún así es preferible explicar esto en detalle para que todo

el mundo lo haga bién. La aloína es muy buena para la piel, pero no para ingerir, no pasa nada por que

comas un trozo de gel con aloína, el sabor es amargo, pero no te va a molestar más que eso. Algunas

personas lo hacen, pero es mejor quitar la Aloína y usarla para nuestra piel, ya que este uso va a repor-

tarnos más beneficios que ingerirlo.

 

En la página siguiente verás más información sobre el comer y beber aloe vera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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